Socavándome ante un ritmo piano,
suave, sublime
esparcido sobre el desconsuelo
descalzo, desvestido,
cansado de esconderse
dolor e inspiración atacan
destrozando a yugular mi agotamiento
mis fuerzas débiles, contritas sin dirección ni sentido
mas que el sentido a mi sentir
prosodico-melodico
embelecido en el silencio de un suspiro escrito
que acaba
como la vida acaba
ante una nota suave y un acorde prolongado
que desde el duelo del llanto se agita
se dispersa,
se nubla y pudre por falta de caricias
por falta de unos labios
la falta de unos labios que al no amar se quedan secos
agrietados
inertes
exhaustos de esperar un sorbo
de ese liquido de locos, que los locos toman
que enajenan,
que los vuelve frágiles
mortales
sobre un sollozo que inconsciente se dispara
ahogando su licor con una lágrima.
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