lunes, 7 de noviembre de 2016

Sonata

Sonata

Empiezo a extrañarte, a saberte frágil, 
a quererte arrebatar el miedo a base de los sueños que pienso contarte.
Y tiendo a quererte, a empezar a enamorarme, 
y pierdo a prisa el piso perdiéndome en el infinito de tus ojos, 
volando raso sobre el cóncavo formándose a través de tu sonrisa parda, 
de tu tegumento terso mate, de tu alegría al tomar un vaso de frappé de chocolate.
De tu boca que no calla pues tu alma custodia los secretos
que guardaste y olvidaste tras la almohada. 

Un par de alas empolvadas, mi amor arribando intrépido a tu lecho,
suspiros hechos de dos o tres micro respiros y un exhalo suave, 
el súbito levantar de tus hermosos párpados, 
la dulce voz que me empuja a aquellos besos precavidos llenos de delirio.
Tu piel de tacto majestuoso bajo el desdén de fuego que pronuncian tus caderas,
sensualidad emanando a cada poro, entrega bajo el telón de nuestro amor que ya se ha perpetuado en cada toque de tu lienzo al que acaricio, haciendo mío con el pincel de mi silencio tu susurro suave que se esconde tras la umbría que nos rodea.

Las hojas de algodón y lino caen bajo la tierra en que yacemos recostados, surgiendo sobre mis pupilas una vertiente nube azul que apenas deja contemplarte.
Un par de ramas te custodian, pero el deseo se hace presente perdiendo poco a poco el miedo, y va creciendo una planta ante la brisa suave que se forma bajo tu perfil de Venus, suaves movimientos con el cuerpo te recorren de manera eléctrica llegando así a tu esencia de mujer, renaciendo así tu instinto, siendo tuyo y por primera vez sintiéndome completo.

Llegando un ¡shock anafiláctico!
Que me perturba y me destruye, me resana y me devuelve al paroxismo de lo nuestro callado ya por demasiado tiempo. Podría morir bajo del desdén de tu delirio, o vivir eternamente bajo el silo te tu sexo y de tu alma que aún partida está conmigo, 
porque se ha hecho todo bien, llegando aquí  para quedarme, y definirte la palabra amor a cada letra, 
buscando solo que confíes y te desarmes.

Hoy… se ha ganado la batalla, y si lo quieres tú, y si lo quiero yo, podemos ya vivir sobre los hechos que se han quedado cortos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario